¿Quiénes somos?

Nuestra Visión y Misión

Ser una iglesia guiada y fundamentada en las Escrituras y formada por discípulos de íntima comunión con Dios y entre ellos mismos, con el deseo de caminar en integridad de corazón y con un testimonio público que impacte a nuestra comunidad, todo para la gloria de Dios.

Llevar el mensaje de salvación para formar discípulos, siendo guiados por la gracia de Dios, compartiendo el amor y la esperanza de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, promoviendo la unidad del cuerpo de Cristo.

Historia de nuestra Iglesia

Nuestra iglesia, ubicada en calle Los Laureles B 151 de la Población Chillancito en Curanilahue, tuvo sus inicios en 1994 como un local dependiente de la Iglesia del Señor de calle 21 de Mayo. En el año 2000, el Pastor José Castro Zapata asumió la dirección, liderando con dedicación durante más de 24 años la congregación. En diciembre de 2024, nuestro querido pastor partió a la presencia del Señor, dejando un valioso legado de fe y servicio.

El día sábado 19 de abril del año 2025, fue ungido para el ministerio pastoral nuestro hermano Nelson Castro, junto a su esposa Jennifer Durán, quienes asumieron con humildad el desafío de continuar guiando a la congregación conforme a la voluntad del Señor.

Como iglesia, expresamos nuestra gratitud a Dios por su fidelidad y dirección en este tiempo. Creemos firmemente que “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

Actualmente, la iglesia está conformada por su Junta Oficial, instituciones como: la Sociedad Femenina, el Coro y Juventud, el Departamento de Educación Cristiana y la Escuela Bíblica de Niños, entre otros ministerios. Cada uno de ellos colabora para fortalecer la comunión, promover el crecimiento espiritual y extender el amor de Dios a la comunidad.

Nuestros principios

Nuestra iglesia se rige por la Palabra de Dios como guía de fe y conducta, reconociendo la importancia de adorar al Dios Trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en todo lo que hacemos. Ponemos a Jesucristo en el centro de nuestras vidas y enseñanzas, seguros de que la salvación se encuentra únicamente en Él. Confiamos en la presencia y el poder del Espíritu Santo para transformar nuestros corazones, impartir dones y fortalecer la obra de la iglesia. Buscamos vivir en santidad y dar testimonio de nuestra fe a través de actos de amor y un carácter piadoso. Fomentamos la comunión fraternal y el servicio a la comunidad, entendiendo que somos llamados a formar discípulos comprometidos y a obedecer la Gran Comisión. Asimismo, practicamos las ordenanzas del Bautismo y la Santa Cena como expresiones de obediencia y recordatorio del sacrificio de Cristo. Finalmente, vivimos con la esperanza firme en su Segunda Venida, anhelando la plenitud de su promesa eterna.